sábado, 26 de febrero de 2011

OMNIBUS: Early Batman (I)

Tras escuchar el ritmo de tambores que suenan en El Panteón del Frikismo me decido a complacer a Ron Fuego y traeros El Largo Halloween. Pero me apena no poder meterme bien en faena en una parte tan bonita y con tanta calidad de la historia de DC, así que finalmente me decido a traeros los cómics que marcan los primeros años del hombre murciélago (que incluye, pero no se limita solo, al Largo Halloween).

En 1985 DC Comics hizo lo impensable. Acabó con (por entonces) 50 años de historias y continuidad que se remontaban a antes de la Segunda Guerra Mundial, "gracias" al crossover Crisis en Tierras Infinitas. Digo gracias porque este evento sirvió como excusa para limpiar a la editorial de todas las incongruencias, equivocaciones y malentendidos de los que estaba llena la historia de sus héroes. Desde divergencias en sus poderes y orígenes, hasta guionistas que se pisaban unos a otros. Así, Crisis sirvió para hacer borrón y cuenta nueva, tras lo sucedido en esta historia todos los personajes del Universo DC empezarían de nuevo. Volviendo a narrarse su origen y modernizándolo a la época. Esto planteaba un asunto peliagudo, en lo referente a Batman no se había retomado su origen desde las historias originales de los años 40. Es decir sí, todos sabemos que mataron a sus padres y que el trauma le hizo embarcarse en una cruzada contra el crimen. Pero, aparte de ese resumen nebuloso, nadie se había planteado narrar paso a paso la metamorfosis psicológica de Bruce Wayne de heredero obsesionado a vigilante urbano y finalmente a héroe oscuro que abraza la figura del murciélago. Esto nos lleva a la primera parada:


Batman: Año Uno. Frank Miller niños y niñas, el maestro Miller fue el encargado de contar tan decisivo momento en este tomo. La historia nos muestra a un recién llegado a Gotham Jim Gordon que es trasladado desde su puesto en la policía de Chicago. Su historia se narra en paralelo a la de un joven Bruce Wayne que regresa a la ciudad de su autoimpuesto exilio para tomar el mando de Industrias Wayne. Durante alrededor de 130 páginas asistimos a la lucha de Gordon contra el corrupto sistema policial y como le va pasando cada vez más factura a su vida personal. Al mismo tiempo observamos como la obsesión de Wayne por infundir temor en los delincuentes le lleva a una epifanía que todos sabemos como acabará. Aún le sobra tiempo al guión para plantarnos un posible origen de Catwoman, presentarnos personajes geniales como el comisario Loeb, Carmine “El Romano” Falcone intocable señor del crimen organizado y ver el nacimiento de una amistad inquebrantable.
El dibujo de David Mazzucchelli es un guante para la prosa de Miller. Nos enseñan la cara más sucia de Gotham, donde siempre parece llover y nunca hay suficiente luz. Es difícil no verse arrastrado por las emociones que lees en unos personajes perfectamente caracterizados. Una joya, de verdad.


Batman: El Hombre que Ríe. El siguiente paso fue narrado mucho después, en 2005 (en plena fiebre revival por contar los primeros años de Batman). Se le encargó a Ed Brubaker (al que ya le dimos un repasito aquí) que contase el primer encuentro del hombre murciélago con su sonriente némesis, el Joker. Se nos presenta al malo con mucho bombo y platillo en televisión y empieza una carrera, en la que Batman siempre parece ir a remolque, para detener la ola de asesinatos del psicópata pálido. Una excelente vista a las motivaciones, orígenes y futuro del Joker como personaje, muy parecido a la visión que tiene Alan Moore en La Broma Asesina (y que sirvió de inspiración para la versión de Heath Ledger en el Caballero Oscuro). Básicamente se actualiza la primera historia (de 1940) en la que aparece el personaje, situándola donde lo dejó Año Uno. Un buen toque final es la aparición de la icónica Bat-señal que sirve como elemento de puente a los siguiente tomos que repasaremos y tiene mucho simbolismo en la visión que los ciudadanos de Gotham tienen sobre el héroe.
Como nota resaltar que el dibujante Doug Mahnke, a pesar de no ser santo de mi devoción, cumple perfectamente. No desentona para nada en el ritmo de la historia, también nos enseña una ciudad en la que siempre llueve o parece que está a punto de hacerlo. Se trabaja mucho la grotesca sonrisa final de los muertos a manos de la toxina del Joker, pero creo que el color no le hace ningún favor a su forma de dibujar. Aún así muy relevante e interesante.


Otro escalón más en la historia. Continuamos en la siguiente entrada que hoy me estoy quedando sin cafeína y mañana tengo que irme de viaje. Nos vemos.

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